Los animales adoptados en la protectora se entregan chipados, vacunados, esterilizados, desparasitados, con cartilla veterinaria y contrato de adopción.
La entrega del animal en estas condiciones conlleva un gasto de veterinarios que es imposible de realizar sin cobrar parte de estos gastos cuando se realizan las adopciones.
Tenerlos vacunados es la única manera de evitar enfermedades tan mortales como la parvo, la hepatitis y el moquillo.
Con la esterilización se consigue evitar que nazcan camadas no deseadas y que luego sean abandonadas.
El chip es la ayuda de recuperar al animal perdido o la forma de encontrar al dueño en caso de abandono para que sea sancionado.
